Un arquitecto es aquel profesional que se encarga de proyectar edificaciones, y velar por el adecuado desarrollo de su construcción, es el que interpreta las necesidades de los usuarios y las plasma.
Cuando digo que cada uno es arquitecto de su vida, me refiero a que cada uno elegimos el camino que queremos seguir, velamos por si en la construcción de ese camino, estaremos eligiendo el adecuado, y plasmamos nuestras necesidades, en los ámbitos que mas nos convengan. Sería muy injusto culpar a alguien de los defectos de nuestra construcción, muchas veces es fácil sentirnos libres, echándole a alguien la carga que no es suya, es un acto muy factible para aquel que tiene miedo de la realidad.
Cuando algo sale mal, el único responsable es el arquitecto, él se ha comprometido con un proyecto, ha diseñado unos planos, las formas, la distribución, un cumplimiento de las normas urbanísticas y constructivas, él será el encargado de elegir a los obreros, electricistas, pintores y techadores, que trabajen en su obra.
Cuando se trata de nuestra vida, parece una gran responsabilidad dejar todo este cargo en un solo proyecto, pero tenemos la ventaja de habernos contratado nosotros mismos, si la distribución creemos que no es la adecuada, podemos modificarla, no nos podemos conformar con algo que nos guste a medias, por el miedo de tirarlo todo y empezar de nuevo con algo que nos guste aun mas, porque en este caso, lo importante no es acabar el trabajo cuanto antes, es ir lentamente disfrutando de la obra, rompiendo paredes, y renovando la fachada, ver como avanza, como a veces flojea, y como se hace mejor con el tiempo.
Puede ser que algunos obreros se vayan, algunos pintores no les guste que color elijas, o ya a los electricistas no les quede tanta luz, pero siempre vendrán nuevos obreros, pintores y electricistas que te traerán nuevas ideas y aportaciones, por otro lado, se quedarán esas personas de siempre, que ya están cómodos y acostumbrados a estar en tu obra, en tu vida, esos que son capaces de aconsejarte aunque seas el dueño de las decisiones y se atreven a decirte la verdad, que no es siempre la que quieres oír, y gritas, te enfadas, te vas, reflexionas y te das cuenta que pueden tener razón, al día siguiente vuelves y sonríes, porque todo el mundo puede tener un mal día en el trabajo,
Todos los arquitectos se equivocan, pero ningún error es en vano, de todos podemos aprender, y volver a empezar, o si no, aconsejar a otros arquitectos de tus propias vivencias, si no te ayudan a ti tus propios errores, (como seres humanos que somos), puedes ayudar a los demás a que no los cometan.
Como todo trabajo tiene un presupuesto, el presupuesto de nuestra vida, es únicamente aquel que cada uno le queramos dar, puedes pagar poco por una vida fácil y sin preocupaciones, sin cambios teniendo siempre la misma fachada y punto de vista, o arriesgarte, conocer, aprender, fallar, renovar, soñar, cambiar y luchar, pagando ni mas ni menos, el precio que tiene tu felicidad.

