Al leer esta frase, seguramente te ha venido alguien a la cabeza, todos tenemos un amigo, un amor, un familiar, que por situaciones a veces inexplicables desaparecen de nuestra vida, y sin darnos cuenta les perdemos la pista. Al principio todos pensamos que la situación cambiará, nuestros móviles se llenan de mensajes en la bandeja de salida, que nunca se enviarán, nos aprendemos cientos de repertorios que nunca diremos, y así, según avanzan los días, más avanza la distancia.
Cada una de estas personas, deja una espinita clavada, que de tanto en tanto, te presiona, y te duele, cuando revives algún momento, cuando aparece un olor, cuando lees una tarjeta, o en una fecha indicada.
Pero este pulso, solo puede ganarlo el tiempo, esta lucha entre cabeza y corazón, entre el querer y no poder, el detestar y extrañar, el combate entre el convenir y el desear..Nunca va a ser fácil, aunque sea la primera, la segunda o la tercera persona que se queda en el camino, el dolor puede ser igual de intenso, nadie te va a quitar esa tristeza o esa añoranza, debemos aceptar que a veces hay cosas que no se pueden explicar, y simplemente hay que aprender a vivir con ellas.
A pesar de todo, la memoria del corazón olvida los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a esto podemos sobrellevar el pasado, pero, cada vez que intercambies una mirada, ni el tiempo, ni el daño, ni la distancia, ni nadie, podrán cambiar, que si, que somos como desconocidos, pero que se conocen muy bien…
Nunca pensé que se me pasarían tantas personas en el mismo momento al leer esto....
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